El Colegio Estilo fue fundado en Madrid en 1959 por Josefina Aldecoa, inspirado en las ideas vertidas en su tesis de pedagogía, en los colegios que había visto en Inglaterra y Estados Unidos y en las ideas educativas del krausismo, base ideológica de la Institución Libre de Enseñanza: “Quería algo muy humanista, dando mucha importancia a la literatura, las letras, el arte; un colegio que fuera muy refinado culturalmente, muy libre y que no se hablara de religión, cosas que entonces eran impensables en la mayor parte de los centros del país”.

Susana Aldecoa nos cuenta, en La buena educación, cómo se trabaja en el Colegio Estilo: “Enriquecer el lenguaje es la primera y fundamental meta en toda educación. Y el lenguaje literario se convertirá en la mejor vía desde que los niños entran en la escuela infantil para que descubran, repitan y saboreen esas nuevas palabras que irán enriqueciendo su vocabulario y su manera de expresarse (…) Las matemáticas y las asignaturas científicas conforman el otro bloque educativo y vertebrador (…) Lo humanístico, la historia, la geografía, la historia del arte y la historia de las religiones contribuyen a la sofisticación y al refinamiento cultural … para disfrutar lo sublime que el ser humano ha sido capaz de crear (…) La música, la historia de la ópera, la clase de orquesta y el ballet clásico son disciplinas que potencian los sentidos y la sensibilidad (…) El arte, la plástica, es una seña de identidad incuestionable para nosotros. La capacidad creativa pura, sin contaminar ni manipular, tutelada pero no dirigida, se desarrolla, a los largo de los cursos escolares, con intensidad e imaginación (…) El drama, la clase de teatro, es para nosotros una actividad importante: con ella los niños se acostumbran a hablar en público, pierden el miedo escénico y representan obras previamente imaginadas por ellos o sobre textos seleccionados (…) la educación física es un área necesaria, sana, y con un mensaje educativo muy claro: fomentar la solidaridad, la deportividad, el sentido de equipo (…) Y el rompecabezas, con todas las piezas organizadas y encajadas, es la armonía acompasada y medida de todo lo que saben, aprenden, eligen, disfrutan y sienten”.